
El sábado Gaizka y un servidor participamos en un triatlón familiar y divertido: el Jabalíman de Aranda de Duero. Un triatlón donde predomina el espíritu de compañerismo y la esencia del triatlón de larga distancia. Yo llegaba tras 4 días de comilonas varias y poco entrenamiento. A decir verdad, tras 32 semanas de poco entrenamiento, porque he estado revisando el diario de entrenamientos y no he entrenado tanto como había previsto.
La primera impresión que me llevé del Jabalíman fue un poco de chasco, al ver la precariedad de los boxes (con andamios de obra), que aún no estaban terminados de montar cuando me acerqué el viernes a recoger el dorsal. Allí nos dieron una primera charla y se vio que todo lo que ponía en la web había cambiado: recogida de dorsal, distancia de la natación, recorrido de carrera, etc. Así que me fui de allí sin dorsal y con la sensación de que la organización tenía my buena intención pero era bastante amateur. Como dijo el organizador, es una prueba montada por tres amigos y autofinanciada.
El sábado por la mañana comenzamos a preparar las cosas en boxes, todos juntitos. En mi tramo de boxes no había moqueta, así que tocaba ponerse los pies perdidos de piedrecitas. La verdad es que estos pequeños detalles ya estaban asumidos, pues el día antes había visto el tipo de prueba que era: pocos medios, mucha ilusión. Hay detalles de morirse de risa, como el gorro-tiburón que nos dieron, o la cabeza de jabalí en el árbol. Otros que no lo son tanto, como la salida del agua en un escalón poco accesible, con el riesgo de romper el neopreno.
La natación fue en el Duero, y se rebajó a 2.000 mts debido al bajo nivel del río. Pese a que éramos pocos, repartimos y recibimos algún que otro guantazo. Empecé bastante lento (no tenía buenas sensaciones) y al virar empecé a darle un poco más fuerte. Terminé a buen ritmo. En la salida había varios voluntarios fuertotes sacando a la gente del agua en volandas. Salí en unos 37´, y en boxes me encontré con Gaizka y con Pablo "Portsea" Cabeza, ya sé que es una tontería, pero me hizo ilusión estar cambiándmome a la vez que ellos, señal de que tan mal no iba. Eso sí, en cuanto empezaron a pedalear, no les ví más que el culo.
En la bicicleta me encontré bien los primeros 15 Km, que hice en media hora justa (30 Km/h). Al girar a la derecha daba el viento de cara y bajé la velocidad, de modo que la primera hora salieron 28 Km. El GPS me marcó diferente en las dos vueltas, y al final no sé si fueron 82 u 84 Km. Como sea, entré en 2h52min, que para mí está bien. A falta de ver las clasificaciones, supongo que fui de los últimos, a 29 Km/h de promedio. Pablo se hizo el tramo a 37 Km/h, el angelito. Por cierto, el chupe de rueda=0. Todos los cruces perfectamente señalizados, avituallamientos suficientes, muchos voluntarios. Un 10 en el tramo ciclista para la organización.
Nada más bajarme de la bici. ya ví que la cosa no iba bien. Me sentía hinchado de agua, tenía sensación de hartura, como de estar repleto de gases, con sensación de náusea. Había bebido lo mismo que en los entrenamientos (3 bidones en 84 Km) y tomado 3 geles en el sector ciclista. nada del otro jueves. Corrí los 4 primeros Km a 4:30, en la segunda vuelta mantuve el ritmo pero me paré un par de veces para intentar arreglar el problema, pero nada, las sensaciones eran muy malas. Los primeros 8 Km los pasé en 37:30 con paradas y todo, me sentía muy bien de piernas pero mal del resto. Cuando me empezaron a dar escalofríos, decidí hacer una vuelta entera caminando rápido. Para mi sorpresa, sólo perdí 15´en esta vuelta. Disolví un gel en el agua y me lo fui tomando a sorbos muy pequeños. Me puse a correr y las sensaciones eran buenas. Las otras dos vueltas las di a ritmo de 5:15 más o menos, pensando ya en acabar y en sufrir lo menos posible. Me dio mucha pena porque iba con la carrera muy bien entrenada y en las primeras vueltas me notaba fuerte de piernas. Había seguido mi táctica habitual de ir con las piernas sueltas en la bici para no atrancarme en la carrera.
Por cierto que el circuito de carrera también estaba muy bien montado: agua, isostar, geles, fruta, ambulancia, etc. El único "pero", un tramo a las afueras, sin sombra y sin público. Pero muy bien en general. Faltaba la pancarta de meta y a los del final nos pilló averiado el sistema del chip, pero muy bien en general.
Al final terminé en 5h23min, habiendo regalado 15´en la carrera, pero así es la vida, estas cosas también juegan. Supongo que los 4 días de comilonas y la cena de lechazo la noche antes no ayudaron mucho. En esta carrera me he vuelto a plantear lo de debutar en Ironman, y creo que aún me queda bastante. Me he puesto como meta bajar de 5 horas en un medio IM (o acercarme mucho) antes de dar el salto. Me queda aún mucha bici que entrenar. Una de las cosas que se me pasaron por la cabeza fue dedicarme a carreras de larga distancia y triatlones de corta.
Después de cruzar la meta quedaba aún otro de los buenos detalles de esta peculiar carrera: la comida "de hermandad", a la que también se invitó a los acompañantes. Yo me ví incapaz de probar siquiera el pollo, la morcilla, chorizo, etc, y tomé sólo fruta. Estaba reventadito. Me pegué una ducha "modalidad manguerazo" que me dejó nuevo.
Que tomen nota muchos triatlones. Está claro que la organización no ganó un duro (más bien, muchos dolores de cabeza) pero todos los corredores nos fuimos con buenas sensaciones, no como en el Half Challenge y demás. Ante las últimas tendencias de masificación y precios por las nubes, este tipo de carreras parece ser una alternativa muy válida. Claro está que tienen que arreglar el tema de los boxes (único punto débil), pero poco más.